Y otros, entre vosotros, me han llamado sin palabras, diciendo:
“Extranjero, extranjero, amante de cumbres inalcanzables, ¿por qué habitas entre las cimas, donde las águilas hacen sus nidos?
¿Por qué buscas lo inobtenible?
¿Qué tormentas quieres atrapar en tu red? ¿Y qué vaporosos pájaros cazas en el cielo? Ven y sé uno de nosotros.
Desciende y, calma tu hambre con nuestro pan y apaga tu sed con nuestro vino.”.
En la soledad de sus almas decían esas cosas.
Pero, si su soledad hubiera sido más profunda, hubieran sabido que lo que yo buscaba era el secreto de vuestra alegría y vuestro dolor.
Y que cazaba solamente lo más grande de vuestro ser, que camina por el cielo.
Fragmento extraído del libro “El Profeta” de Khalil Gibrán.

