
“El Rey Lear” de William Shakespeare
Diversas Editoriales
Clásico/Tragedia
$8
William Shakespeare (1564-1616) fue uno de los más grandes dramaturgos de la humanidad, de su genio creativo salieron obras como Hamlet, Macbeth, Otelo, Sueño de una noche de verano, El mercader de Venecia, entre muchas otras.
El Rey Lear pertenece a su época más sombría, marcada por las desgracias de sus protectores; la amargura y el pesimismo se hacen una constante.
Esta historia, basada en relatos celtas, cuenta que en Gran Bretaña el Rey Lear decide abdicar debido a su edad y repartir su reino a sus tres hijas. Lo divide entre ellas según el cariño que éstas dicen profesarle.
Cordelia, la hija menor, expresa un amor mucho más racional y coherente (para ella su padre es parte de su vida y no toda su vida, amor que tendrá que compartir cuando ella se case). Al decir sinceramente lo que siente, su padre le quita la dote y aumenta la de sus hermanas Goneril y Regan, quienes le proclamaron un amor sin límites. Inmediatamente después de que el rey termina el reparto de bienes, sus hijas mayores se vuelven contra él con ferocidad, no están dispuestas a que Lear pueda ostentar poder alguno nuevamente.
Por otra parte Edmundo, hijo extramatrimonial pero reconocido del Conde de Gloucester, ha acumulado años de resentimiento por su bastardo origen; llevará a cabo un plan con el propósito de culpar de conspiración a Edgardo, hijo legítimo del Conde, y así hacer que lo deshereden. Y no conforme con ello, denunciará a su propio padre por traición; lo quiere todo para él.
Esta obra cuenta con un argumento fuerte, intenso, que no da respiro; la trama se desarrolla rápidamente a saltos exasperados.
Hay momentos memorables como el diálogo de Goneril y Regan adulando a su padre para luego, al poco tiempo, irse contra él como chacales.
Otra buena escena es cuando el Duque de Borgoña, que competía con el rey de Francia para casarse con Cordelia, se entera de que ésta ya no tiene herencia y la rechaza, antepone la fortuna al amor, sólo era un interesado. En cambio el rey de Francia la acepta en la desgracia y la desposa.
El tema central es la ambición desmedida de poder que tienen algunas personas, tema universal que no sólo pertenece a la época de Shakespeare (que lo presenta en escena magistralmente) sino que se lo puede ver en la actualidad.
Este libro cuenta con muy buenos personajes tales como el Intendente, una persona falsa y condescendiente, y súbdito de Goneril. El Conde de Kent define a este tipo de personas: “Son ratas (…) Roen los lazos más sagrados con sus sacrílegos dientes. Son los que adulan las malas pasiones de sus señores y echan más leña al fuego. Sus lenguas arrebatadas obedecen a los caprichos de sus dueños, como gira y cambia la veleta su dirección, al menor soplo de viento. Como el perro, se arrastran y siguen.”.
Otro ejemplo es que se pueden notar los ideales y los valores de Edgardo en frases como: “Es mejor hallarse en este estado en que me encuentro, a merced del desprecio, que ser adulado y despreciado a la vez”.
En el relato, Shakespeare nos da algunas máximas casi universales:
Esto se puede observar en el diálogo entre el Duque de Cornualles y el Conde de Kent en el castillo de Gloucester.
Como dije, es una obra fuerte, cruda, realista.
Todo esto inserto en un clima apocalíptico, un eclipse presagia una catástrofe.
A lo largo del texto Shakespeare se hace la pregunta de que si fuerzas externas como los astros o los dioses rigen la vida y temperamento de los hombres o son éstos responsables de sus actos.
“El tiempo revelará los pliegues donde la astucia se esconde”. Lear se siente arrepentido y dolido por lo que sus hijas le hacen y por haber desposeído a su hija menor, éste enloquece.
El ejército francés al mando de Cordelia desembarca para restituir los derechos de su padre. Pronto se enfrentará a las tropas británicas, “es de prever que se derramará abundante sangre”.
Todo marcha rumbo a la tragedia.
Sólo me queda una reflexión, en El Rey Lear los personajes se pelean y hacen intrigas palaciegas por reinos, grandes fortunas, por el dominio de países, por muchas riquezas y poder; pero lamentablemente hay personas que hacen estas cosas por muchísimo menos.
Fragmento:
“Un padre crédulo, un noble hermano, tan incapaz de maldad que ni siquiera puede concebirla en los demás. Sobre su ingenua honradez se montan mis tretas. Mi plan está encaminado. Si el nacimiento no me ha dado una herencia, la conquistaré con astucia. De todo sabré aprovecharme.”
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Crítica íntegramente escrita por UFO.

