Fui al cine para ver Muerte en la Granja (Black Sheep). Esta vez me acompañó Chechu. Aquí mi reseña.
Argumento: Unos ecologistas liberan una oveja creada a través de ingeniería genética que transmite un virus que convierte a otras ovejas y seres humanos en agresivas y sanguinarias máquinas de matar.
Supongo que cuando comenzó la filmación el equipo técnico se decidió a realizar una parodia de las películas del género de zombies y hombres lobo, el resultando es un filme con una extraña mezcla de terror y comedia.
En Black Sheep los neozelandeses utilizaron sus espectaculares escenarios naturales, ya famosos por filmes como El Señor de los Anillos y 10000 AC. ¿Paisajes bucólicos diurnos para un filme de terror? Nada mejor para acompañar a ovejas asesinas.

Los personajes están bien construidos: Oliver Oldfield el citadino con ovejafobia, Tucker el rudo chico criado en el campo (tosco pero sin caer en exageración, además es el clon de Sebastián Estevanéz
), Experience la bella ecologista new age y Angus Oldfield el empresario agropecuario sin escrúpulos literalmente amante de las ovejas.
Me gustó la escena del principio, cuando Angus asusta vestido de oveja a Oliver siendo niños. El filme cuenta con gags ridículamente graciosos y hay escenas gore para los amantes de la sangre y las mutilaciones.
En conclusión, buena película donde se mezcla el horror “Clase B” y el humor desenfadado.
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Calificación |
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Buena |
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Pueden leer la crítica de Chechu en su blog.
UFO



Las ovejas criminales están en el poder disfrazadas de peronistas. Se dicen
pinguinos, pero él es un pinguino tuerto. También fueron clonados como
desarrollistas cuando en realidad son montoneros envidiosos, ratas ladronas,
mortal plaga del campo y la ciudad, sólo la codicia los impulsa, ladrones y
criminales.El director de cine yanqui que va a hacer una película con la
gestión de ellos como argumento se va a llenar de oro, ya que va a ser llamada
“LOS REPRESENTANTES OFICIALES DEL DIABLO EN ARGENTINA”. Ingeniería genética
argentina. La mejor del mundo, jamás vista ni imaginada, pero invendible.
Sólo consumible, exclusivamente; por los argentinos.